Conforme a los reglamentos estatales, los alumnos “que tengan una enfermedad contagiosa o infecciosa no pueden permanecer en las escuelas públicas”.1 Sin embargo, los tribunales deberán analizar rigurosamente las políticas del distrito que le nieguen la instrucción en el hogar o la asistencia a la escuela a un niño con una enfermedad contagiosa con el fundamento de que puede ser un riesgo para los demás. Al menos un tribunal ha determinado que se deben considerar los siguientes factores:
- La magnitud del riesgo en cuanto al modo de transmisión de la enfermedad.
- La duración del riesgo.
- La magnitud del riesgo en relación con las consecuencias de la infección.
- La probabilidad de contagio.
- Las medidas razonables que podrían tomarse para reducir los riesgos.2
