En primer lugar, las pruebas se deben seleccionar sobre la base del problema por el cual se lo derivó y conforme a las necesidades específicas del niño. Siempre debe cuestionar la práctica de evaluar a todos los alumnos con la misma prueba (o serie de pruebas), ya que cada uno es un individuo especial y único1.
El lenguaje utilizado por el personal que administra las pruebas generalmente intimida a los padres /tutores/otros titulares de derechos educativos del niño con necesidades de educación especial. Las pruebas no son tan complejas como parecen a primera vista. Un psicólogo, un fonoaudiólogo, un especialista en aprendizaje u otro miembro del personal de la evaluación competente en las escuelas públicas puede explicárselas con facilidad. Tiene derecho a preguntar sobre las pruebas, cómo se elaboran, qué significan los resultados en un lenguaje claro y sencillo. Nunca dude en hacer valer su derecho; el futuro de su hijo podría decidirse sobre la base de los resultados de estas evaluaciones. A continuación, se detallan algunas preguntas que puede hacer, especialmente si usted o su hijo son miembros de una comunidad multicultural:
- ¿Qué tan confiable y válida es la prueba? Es decir, si se vuelve a administrar, ¿es probable que los resultados sean aproximadamente los mismos (confiabilidad)? ¿Esta prueba evalúa de manera adecuada la capacidad que se supone que tiene que evaluar (validez)?
- ¿Las normas de esta prueba se basan en una muestra representativa de la población de la que pertenece el niño? Es decir, si el niño es asiático- americano, ¿los asiáticos-americanos están incluidos en el modelo normativo?
- ¿Es apropiado el formato de respuesta de la prueba para el niño? Es decir, si el niño no habla, ¿puede responder sin dar una respuesta verbal? Si tu hijo tiene discapacidad visual, ¿se puede hacer la prueba sin material visual? Si tu hijo solo habla español… tiene una discapacidad física… tiene una discapacidad auditiva… etc., ¿pueden hacer el examen sin interferencias de limitaciones físicas o lingüísticas?
- ¿Es el examinador experto en la administración de la prueba, conoce los patrones normales y anormales de desarrollo, es capaz de observar las características cualitativas del rendimiento en la prueba y es competente interpretando los resultados? Su hijo tiene derecho a recibir servicios de evaluación de un examinador competente y cualificado.2
- ¿Ha proporcionado el examinador un entorno y desarrollado un procedimiento que asegure el máximo rendimiento del estudiante para que los resultados no se vean afectados por circunstancias externas? Estas circunstancias pueden incluir, por ejemplo, enfermedad, ansiedad, hambre, trauma, motivación, confianza, temperatura, iluminación, etc. Una buena evaluación debe reconocer la influencia de tales variables y estimar su impacto en los resultados.
