Sí. A diferencia de los alumnos de educación general, aquellos con discapacidades deben continuar recibiendo una educación pública, adecuada y gratuita (FAPE) durante todo período de suspensión superior a 10 días, durante todo período de colocación provisoria y durante todo período de expulsión.1 Los servicios que su hijo recibe en estas circunstancias deben permitirles continuar participando en el programa de estudios general y progresando para alcanzar los objetivos de sus IEP, así como recibir los servicios y las evaluaciones de la conducta necesarios.2
